Ponlo con sonido. Son once minutos y no hay relleno.
Cuando termines el vídeo, reserva tu llamada conmigo.
Comes parecido a como comías siempre y la ropa te aprieta distinto. Sin haber cambiado nada.
Se te va casi todo al abdomen, aunque el resto del cuerpo no haya cambiado tanto.
Duermes peor, te levantas sin batería y aguantas el día a base de empuje.
Vuelves a hacer lo que a ti siempre te funcionó —comer un poco menos, moverte un poco más— y ahora no pasa nada.
Llevas tres intentos o más, y cada uno te ha costado más que el anterior.
Y hay una frase que no le dices a nadie.
Si te has reconocido en esto, esta llamada es para ti.
Soy Manolo. Y empiezo por lo que no soy: no soy el que te va a prometer diez kilos en un mes, ni el que te manda una tabla de ejercicios y desaparece.
Soy entrenador personal, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Entreno desde 2013 y desde 2017 me dedico en exclusiva al uno a uno. Desde hace años, solo a mujeres.
Y después de todos estos años entrenando a mujeres con vidas reales, te puedo decir dos cosas con la mano en el pecho.
La segunda, y es la que más cuesta escuchar: cada vez que algo dejaba de funcionar, hiciste lo lógico, que era comer un poco menos. Pero cuando comes menos sin entrenar fuerza no pierdes solo grasa: pierdes músculo. Con menos músculo tu cuerpo gasta menos. Y al mes siguiente tienes que comer todavía menos para conseguir lo mismo. Ese es el bucle, y por eso cada intento te ha costado más que el anterior.
Y hay una segunda cosa que casi nadie te dice: no entrenas mal, es que te han entrenado como a un hombre. Las mismas rutinas, los mismos porcentajes y la misma progresión que a un chico de veinticinco, sin tener en cuenta nada de lo que le pasa a tu cuerpo ahora.
Fuerza tres días por semana, para construir el tejido que hace que tu cuerpo gaste y aguante.
Va la segunda a propósito, porque el abdomen no se trabaja con abdominales.
Una forma de comer y de organizarte que aguanta una semana mala, un viaje o un mes complicado.
Casi todo el mundo quiere empezar por la dos. Quiere la tripa. Y por eso hace dieta y abdominales, pierde músculo, y a los tres meses está peor que al principio.
Porque vamos a mirar tu caso concreto, el tuyo: en qué punto estás, qué has intentado ya, qué es lo que dejó de funcionarte y en qué momento. No un patrón genérico. Tu cuerpo y tu vida.
Porque vas a salir sabiendo por qué no te ha funcionado hasta ahora, intento por intento y con nombre y apellidos. Aunque después decidas hacerlo por tu cuenta.
Porque trabajo con pocas clientas a la vez, y eso es justo lo que hace que funcione. Si veo que no es para ti, te lo digo en la llamada. Prefiero eso a cobrarte.
Son 45 minutos, gratuitos y sin compromiso, uno a uno conmigo. Y no salen vacíos.